Morena se va en 2024

Artículo

Ulises Ernesto Ruíz Ortíz

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| 19 Abr 2023 - 09:56hrs

Desde diciembre de 2018, con la inauguración de las “mañaneras”, López Obrador ha marcado la agenda a medios de comunicación, políticos, partidos y a prácticamente a todos, manipulando, distrayendo y, lo peor, dividiéndonos.


Ante la proximidad de su relevo, apresura la destrucción de instituciones, la devastación ambiental de la península de Yucatán y las presiones para que obras como el AIFA o la innecesaria refinería de Dos Bocas operen. De todos sus caprichos, el más caro terminará siendo el Tren Maya. La obra destruye selvas y contamina cenotes, si no es que los destruye, pero además ha provocado que los costos de la construcción se eleven exageradamente pues en sus prisas ha provocado especulación en la renta de equipos y en los insumos para la construcción.


Pero estoy convencido de que es tiempo de dejar atrás la agenda obradorista y de ocuparnos de preparar una oposición sólida que pueda vencer a la corcholata que decida López. PAN, PRI y PRD quieren vender una coalición que nace muerta por el desprestigio de sus políticos, a los que rechaza la gran mayoría de quienes se oponen al gobierno actual, como debió haberles quedado claro en el 2018. Pretenden más que llegar al poder, conservar los pocos espacios que tienen gracias a la militancia fiel que aún conservan, insuficiente para triunfar, pero suficiente para unas cuantas diputaciones y senadurías que se repartirán entre los mismos de siempre.


Ante la aparente escasez de figuras que puedan competir, organizaciones de todo tipo han hecho esfuerzos traducidos en foros, conferencias grupales en redes sociales y hasta marchas que, por cierto, han pretendido secuestrar los alitos, los markos y los chuchos.


La mayor parte de estos esfuerzos, si bien es cierto reflejan la preocupación compartida por retomar la ruta del crecimiento económico, de la democracia, del combate efectivo a los males que nos aquejan, no pasan de ser foros para buscar a un candidato o a una candidata para, en teoría, representar a una oposición que hoy está desarticulada.


Nos debería causar preocupación que las caras que se promocionan con esos foros sean figuras claramente identificadas con los partidos mencionados. ¿Qué parte del rechazo popular hacia sus partidos no entienden? ¿Cuál es el resultado concreto de las pasarelas? 


¿Dónde están los ciudadanos que, como yo, estamos convencidos de que los partidos ya no son la solución, sino que son parte de los problemas que enfrentamos como país?


En vez de perder el tiempo hablando de las bondades de una alianza entre partidos deberíamos estar poniéndonos de acuerdo sobre el método para seleccionar al hombre o mujer que pueda convencer a la mayoría para desterrar los fantasmas que hoy se ciernen sobre todos nosotros y ensombrecen el futuro de México.


A partir de hoy me propongo dar a conocer las propuestas que he venido comentando en mi gira por el país, referentes a lo que quiero hacer desde la presidencia, por la que competiré desde una plataforma ciudadana, como candidato independiente, el próximo año y alejarme de lo que López marca como temas de conversación desde Palacio Nacional. Es casi imposible impedir que se realicen sus caprichos con un congreso que es obediente entre sus correligionarios y omiso en la “oposición”, pero es posible revertir sus yerros ganando el gobierno.


Comparto con Basave la idea de que no estamos vencidos o de que es irremediable que MORENA gane en el 2024. Una candidatura independiente, democráticamente electa y que represente las aspiraciones de los más golpeados por este régimen, que somo quienes mediante nuestros impuestos pagamos hoy los caprichos del mesías, va a ganar la presidencia de México. Al tiempo.


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