![]() | ArtículoUlises Ernesto Ruíz Ortíz |
| 23 Dic 2022 - 14:01hrs
Aunque parezca imposible, AMLO alcanza niveles siempre más altos en la constante destrucción de instituciones y en el desprecio por los poderes que conforman nuestro sistema político basado en la independencia de poderes y por quienes no estamos de acuerdo con su actuar.
El inicio de la demolición del INE, que no llegó más allá del plan “B” solo por el anuncio de los partidos no siempre alineados con su movimiento de votar en contra de una reforma electoral que alterara los principios constitucionales. Después de las manifestaciones de una parte importante de la ciudadanía en contra de la degradación del INE, AMLO muestra una vez más su talante autoritario y diseña una serie de reformas a las leyes secundarias relacionadas con nuestro sistema democrático para decir que ese colectivo imaginario que él llama “pueblo”, lo faculta para reformar a su antojo lo que él decida.
Se burla de sus detractores una vez más y manda un mensaje a sus seguidores sobre su enorme poder ya que para AMLO el otro colectivo “los conservadores”, no tienen legitimidad ni fuerza.
Pero también denigra y ningunea a los legisladores quienes sin el menor pudor le obsequian la aprobación del plan “B”, por aquello de bodrio, primero en la cámara de los diputados donde sin siquiera previa lectura se vota y se aprueba con la mayoría de MORENA y satélites para luego llevarla a los senadores que hacen una leve finta de análisis, pero terminan también aprobando su reforma. Cierto es que la mayoría priista de antaño también solía arrollar a los partidos minoritarios lo que tal vez sea una de las motivaciones morenistas para ahora “tomar venganza”.
Pero fue el atentado contra Ciro Gómez Leyva, quién salvo la vida gracias al vehículo blindado que conducía, lo que a mi parecer hace que la pasada semana haya sido la más oscura de lo que va de su “gobierno”. Sin adelantar conclusiones sobre el atentado, no tengo duda que la polarización que se ha promovido desde la presidencia favorece que se presenten hechos como ese.
AMLO se ríe de la gente que no lo quiere y para la que desde luego no gobierna y se mofa de sus legisladores a quienes no les reconoce siquiera capacidad de raciocinio. La reforma enfrentará seguramente una buena cantidad de controversias constitucionales cuyo futuro estará en el poder judicial, en la Suprema Corte de Justicia de la Nación lo que dará lugar a una nueva andanada de presiones mañaneras contra jueces y magistrados por lo que nadie sabe en que terminará el nuevo capricho presidencial.
Diputados y senadores federales morenistas seguirán siendo mayoría hasta el 2024 de manera que sólo la presión social pudiera eventualmente detener a AMLO y su enigmático proyecto cuatroteísta que parece obedecer a sus caprichos, rencores y estados de humor más que a un proyecto de nación, pero que está dañando los cimientos de la unidad, del respeto, de la división de poderes y de la convivencia armónica mientras permite que la delincuencia organizada se adueñe de más territorios y la corrupción y el nepotismo crezcan en su gobierno, no mejora el sistema de salud ni crece la economía.
Los partidos de oposición no se oponen, pero si están partidos por lo que no consiguen remontar los reclamos sociales que los sacaron del poder. Pero los mexicanos que quieren que las cosas mejoren tienen la posibilidad de voltear la vista a las candidaturas independientes, figura que cada vez recibe mayor atención lo que llama a la búsqueda de coincidencias para evitar dispersión de esfuerzos y pulverización de los resultados.
En este fin de año convoco a todos los que creemos que las candidaturas independientes seremos la alternativa para detener a MORENA en el 2024 a emprender un diálogo para sentar las bases de un frente de candidatos independientes en todo el país.
A mis lectores les deseo felices fiestas y un mucho mejor año 2023 y les informo que por vacaciones estaré de regreso con esta columna el 4 de enero.