![]() | ArtículoUlises Ernesto Ruíz Ortíz |
| 15 Feb 2023 - 14:21hrs
Los recientes terremotos que afectaron a Turquía y Siria nos han movido la conciencia por el elevado número de víctimas mortales que rebasa ya las 35,000. Una tragedia, como trágico es que nuestra sociedad haya normalizado el desastre del gobierno de AMLO con su secuela de muertes y desapariciones que en cifras oficiales andará en conjunto rozando el cuarto de millón de personas, víctimas del crimen organizado contra el que poco ha hecho el gobierno por combatirlo.
Como sociedad normalizamos también la escasez de medicinas y aceptamos adquirirlas por nuestra cuenta cuando es posible, normalizamos también la corrupción de políticos y familiares de estos y la consentimos permitiendo que sigan en sus cargos unos y que continúen viviendo a costa del erario los otros.
Normalizamos los continuos ataques que desde la mañanera lanza López Obrador contra todos aquellos que considera no sus enemigos, sino enemigos de la supuesta cuarta transformación que para el mesías significa “pueblo” y supone diferente al pasado.
Para todos ya es normal que los funcionarios públicos sean incapaces pero leales a su jefe o que los políticos apenas sepan hablar y escribir. La absurda normalización de la vida pública debe detenerse antes que termine por destruir la posibilidad de construir la patria ordenada y generosa que deberíamos desear. Así hemos normalizado a los gobernantes y así Cuahtémoc Blanco, Cuitlahuac García o el cuasi gobernador Félix Salgado se vuelven el nuevo estándar para dirigir sus estados.
Aceptamos que los partidos políticos, todos, sean los últimos en reconocerse democráticos en un país que dice serlo. Consentimos que pseudo líderes cuestionados por actos evidentes de corrupción los dirijan sin hacer nada por removerlos.
México necesita urgentemente dar vuelta en U y recomenzar con un verdadero proyecto que nos involucre a todos para que unidos avancemos hacía un mejor estadio y no se ve para cuando si seguimos dejando en manos de los partidos y sus políticos el destino de la nación.
Durante mi continuo andar por el país he conocido a muchos hombres y a muchas mujeres preparados, con reconocimiento de sus conciudadanos, que quieren participar en la vida pública pero que no encuentran espacio en los partidos. Hemos coincidido con ellos en la posibilidad de participar a través de la figura de las candidaturas independientes y venimos preparando el camino para hacerlo.
El proyecto de país lo estamos construyendo juntos, con ideas frescas para atacar los problemas que padecemos todos: para combatir a la delincuencia organizada, para terminar con la pobreza y la desigualdad, para erradicar la corrupción y el nepotismo, para construir un gobierno que no sea de cuates ni de cuotas, sino un gobierno para todos.
Lo he señalado reiteradamente, es posible construir un gran frente de candidatos independientes que aglutinados en torno al proyecto común den la verdadera batalla por un país mejor, el país que puede ser una potencia mundial. No permitamos la normalización de lo absurdo, no dejemos que MORENA y su cuarta transformación acaben con las instituciones que costó tantos años construir y que son el sustento de nuestra democracia.