![]() | ArtículoUlises Ernesto Ruíz Ortíz |
| 25 Ene 2023 - 10:41hrs
AMLO ha malgastado ya más de cuatro años de su gestión justificando sus yerros y la falta de resultados con la cantaleta de que los anteriores (quienes quiera que hayan sido), robaban más, hacían cosas peores, eran más corruptos y estaban amafiados con lo peor del conservadurismo.
También ha pretendido justificar la corrupción de su propio entorno, evidenciada en aquellos videos de Pío recibiendo sobres con billetes ¡sin decir ni pio!, con el financiamiento que en su momento recibieran Francisco I. Madero o los hermanos Flores Magón, como si el movimiento que encabeza pudiera asemejarse a la gesta revolucionaria de aquellos hombres.
No, que no nos engañe más. Los delitos que le imputa el gobierno a Emilio Lozoya y los que éste señaló en su momento contra el gobierno de Peña Nieto, esos sí que son comparables y me atrevo a decir que se quedan cortos ante el mal uso de los recursos públicos de AMLO en la cancelación del NAICM, en la construcción del AIFA; en la construcción del Tren Maya con la destrucción en paralelo de buena parte de la biodiversidad de la península de Yucatán o en la costosísima y poco útil refinería de Dos Bocas. El único movimiento hasta ahora ha sido el del capo de la mafia del poder.
Por desgracia el sostén de nuestra democracia, los partidos políticos, se ha convertido en un lastre para su fortalecimiento. Los partidos que nacieron como movimientos de masas involucionaron en partidocracias que sirven a quienes los dirigen y no a su militancia; los gobernantes son asaltantes de recursos públicos que utilizan a su antojo para satisfacer caprichos personales y de grupo y los legisladores dejaron de ser representantes populares para serlo de intereses empresariales y, en los años recientes, en caja de resonancia de la voluntad del presidente.
AMLO gobierna a privilegiando a unos y dejando en indefensión a los otros, pero el país solo puede funcionar con la participación de todos, unidos en torno al objetivo superior de la prosperidad.
Yo propongo un modelo de gobierno surgido desde la ciudadanía, organizada en colectivos empoderados desde el estado para lograr que sus voces contribuyan a definir las acciones de gobierno y el rumbo del país. El estado debe escuchar a los que menos tienen, a los indígenas, a los obreros, a los jóvenes, a los agricultores, a los empresarios, a los intelectuales, a los artistas, a los ambientalistas, a todos sin excepción; para lograr la unidad en la diversidad que permita la construcción del México de mañana.
La polarización promovida desde el gobierno y su partido desalienta la inversión productiva y la sordera gubernamental ante los reclamos de la sociedad no hace sino acrecentar la división además de dificultar la construcción de acuerdos que posibiliten su participación en la solución de problemas como la inseguridad, la pobreza o la desigualdad.
Necesitamos rescatar a las instituciones de las tentaciones autoritarias y centralistas de los tiempos recientes para que sirvan a los mexicanos. La fortaleza del Estado no surge del poder de un solo hombre, sino que se consigue con el concurso pleno de sus instituciones, desde el municipio hasta el gobierno federal pero también desde la autonomía de los poderes legislativo y judicial. con el concurso de los organismos que se han creado como respuesta a la presión social.
Cambiar el modelo de país no es viable si se sostiene el esquema de partidos políticos vigente. Los intereses que se han apoderado de los partidos no los comparte la ciudadanía. La buena noticia es que sigue existiendo una vía alterna para ocupar los espacios que hoy detentan unos cuantos en los diferentes órdenes de gobierno y en los espacios legislativos: las candidaturas independientes. Gobernantes y legisladores deben volver a representar a los ciudadanos y a luchar por ellos en lugar de servir a intereses particulares.
Veo a una ciudadanía a la que le urge volver a creer en que las cosas pueden ser mejores pero que dejó de confiar en los políticos que desde el gobierno o desde la oposición llevan hoy las riendas de la nación pero estoy convencido que existen muchos hombres y mujeres en todos los rincones del país que podrían representar con eficacia a sus conciudadanos, si deciden participar en el proceso electoral del 2024 como candidatos independientes. Reitero el llamado a esos hombres y a esas mujeres a participar en la construcción del país próspero y justo que siempre ha debido ser México.