![]() | Tinta y tinte de una mujerValeria Aime Tannos Díaz |
| 18 Mar 2025 - 08:16hrs
México es un país diverso, y en esa diversidad existen lugares muy diferentes a lo largo del territorio. A veces pareciera que el sur del país no tiene nada que ver con el norte. La cultura, las personas, la comida, las costumbres, e incluso la forma de hablar es completamente distinta de un lugar a otro y todos los estados que conforman nuestro país tienen cosas muy bellas que ofrecer.
Sin embargo, quiero concentrarme en un estado norteño que ha dado mucho de qué hablar en las últimas semanas. En realidad, lo ha hecho en los últimos años y si bien podría decirse que estamos viviendo una época muy sangrienta e insegura en todos lados, históricamente, el estado del que quiero hablar ha tenido muy mala fama desde hace varias décadas y no sin razón.
Nuevo León se encuentra al norte y es uno de los estados más conservadores y también es un enlace internacional para transportar mercancía a Estados Unidos. Sus carreteras son enormes y dan paso a transportes que suelen llevar carga importante, aun cuando muchas veces esa carga no sea del todo legal en el país. Su fama también es consecuencia de la delincuencia que lo ha caracterizado.
Hace algunas semanas salió en la plataforma de streaming VIX un documental llamado “Todas. Debanhi, una historia de redes” en el cual, desde el título, se intuye que hablará de ese caso en particular. Sin embargo, aunque se centra en esta investigación, también menciona otros casos ocurridos en las mismas fechas y otros más de años atrás.
En el documental, realizado por periodistas que han estado involucrados en el caso de Debanhi desde el primer día, mencionan que la carretera donde sucedieron los hechos, que es la que te lleva de Monterrey a Nuevo Laredo, es conocida como “la autopista del terror”. Esta carretera, además de ser muy transitada y registrar un alto número de accidentes automovilísticos, también es conocida por ser de las más peligrosas del país debido a los casos de secuestros y de desapariciones forzadas que se han registrado en ella.
El Informe Nacional de Personas Desaparecidas en 2024 declaró que el estado de Nuevo León es el quinto en el país con mayor número de desapariciones forzadas y uno de los puntos de mayor concentración es precisamente “la autopista del terror”. Es lamentable decir que Veracruz también se encuentra en los primeros lugares, pero al menos hoy, la crítica es a otro Estado.
Lo más impresionante de esta información y de todos los casos que menciona el documental, así como todas las noticias que salen respecto a casos mediáticos acerca de la desaparición de mujeres, es la respuesta de las autoridades ante todo lo que sucede. No es un secreto que, en ocasiones, el gobernador de esa entidad se comporta más como un influencer (cuando el influencer no es él) dando la impresión de que no toma con seriedad la gravedad de la situación.
Tampoco ayudan mucho las declaraciones que suele dar y que circulan en redes sociales con los mensajes tan equivocados que les da a las personas que, de cierta forma, depositaron su voto en él y en las promesas que dio en su campaña. Se quedó muy corto cuando salieron las notas del caso de Debanhi Escobar, Yolanda Martínez, María Fernanda o de las otras seis chicas que desaparecieron por las mismas fechas. (sin contar los otros casos que no se viralizaron)
En el mismo documental se puede apreciar que a inicios de la década de los 2000 en Monterrey se clausuraron muchos bares por denuncias de personas que habían atestiguado que había mujeres haciendo actividades ilegales. En esa época se hicieron múltiples redadas para desmantelar redes de trata de personas. Las mujeres que trabajaban como trabajadoras sexuales fueron liberadas y deportadas a sus países, De hecho, muchas de ellas eran menores de edad y tenían reporte de desaparición.
Como mencioné al inicio, al tratarse de un estado con una mayor conexión con otros países, era muy fácil traer (en una red de trata) a mujeres a que trabajaran aquí. Muchas de ellas no tenían ni idea de cómo habían llegado al país. La seriedad con la que el actual gobernador ha manejado en la actualidad los temas de delincuencia organizada y de trata de personas (porque todavía existen estas redes) ha sido prácticamente nula.
Para finalizar, con la poca empatía por parte de las autoridades, es necesario mencionar lo que ocurrió hace unos días en las instalaciones de la Universidad TecMilenio campus Monterrey y nuevamente la fútil declaración que dio el gobernador. Más que alentadora, su respuesta se sintió como una mentira más, pues mencionó que las víctimas cuentan con el apoyo total del gobierno y de las autoridades, pero eso se ha demostrado que queda únicamente en palabras vacías.
Aunque el gobierno de Samuel García no es el único que ha dado noticias desalentadoras y trágicas, sí es importante mencionar lo que también sucede en esa parte del país: las numerosas desapariciones, la actuación deficiente de las autoridades y una fiscalía que ha recibido críticas durante muchos años.
Yo sí recomendaría que los que leyeron este texto vayan a ver el documental que salió y que tomen en cuenta que esto no es una crítica a un partido político o a una persona en específico (aunque el gobernador de Nuevo León parece empeñado en mantenerse en el foco rojo) esto se trata de las malas prácticas de todo un sistema. Esta semana fue de decepción tras decepción de nuestro país y, lamentablemente, parece que esto es solo la punta del iceberg.