Desde la Huasteca Alta hasta la Olmeca 

Tinta y tinte de una mujer

Valeria Aime Tannos Díaz

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| 28 Ene 2025 - 10:27hrs

Últimamente, en cada lugar al que he ido, me he dado cuenta de que todo el tiempo estamos rodeados de temas políticos. La política y las noticias nacionales e internacionales inundan nuestras reuniones, nuestras mesas a la hora de la comida, nuestro tiempo libre, nuestros debates entretenidos, incluso esos temas han llenado nuestras casas de discusiones y opiniones diferentes.


 


Mientras pensaba en el artículo de esta semana me llegaron varios temas a la mente. Iba de copiloto en un viaje en carretera por el estado de Veracruz; Veía los árboles y las montañas frente a mí y tuve un pensamiento de hartazgo; hartazgo sobre todo lo que está pasando en el mundo, y sé que, inevitablemente, todo gira en torno a pensamientos políticos que, por lo menos en el último mes, han tenido noticias impactantes.


 


Entonces, bajo ese pensamiento de cansancio por esos temas, me quedé pensando en lo orgullosa que me siento de pertenecer al estado de Veracruz. Decidí hablar un poco sobre eso y no tanto sobre un tema social o político. Hace no mucho tiempo tuve un gran trabajo que me permitió por primera vez recorrer cada región de Veracruz; conocí lugares increíbles y manejé de norte a sur y, aunque las carreteras dejan mucho que desear, ese sentimiento de recorrerlas fue lindo.


 


Comencé en el norte con las regiones de la Huasteca Alta, la Huasteca Baja, Totonaca y Nautla. En definitiva, la gastronomía de esas regiones es fantástica. Uno de los platillos más conocidos de la Huasteca Alta y Baja es el Zacahuil, que se trata de un tamal grande hecho con masa de maíz, carne de cerdo y hojas de plátano. Tiene como característica principal que es muy caldoso, al contrario de los tamales de la región capital.


 


Aunque no soy muy fan de la comida de la Huasteca, reconozco que tiene de los mejores platillos que Veracruz ofrece al mundo; los bocoles es otro de los increíbles platillos que tiene el norte del estado. Se trata de unas gorditas de masa fritas rellenas de queso, frijoles, huevo o pollo (esos sí me encantan) y más allá de la comida; viajar al norte te llena de gratitud porque básicamente todo el trayecto vas junto a la costa y eso lo vuelve más ameno.


 


En la misma temporada me tocó manejar hacia el sur y así llegué a las hermosas regiones de Papaloapan, Los Tuxtlas y la Olmeca. De esas regiones he encontrado muchos de mis platillos favoritos, entre ellos los mariscos de la región Olmeca, el mole y los tamales llamados “chanchamitos” que son una delicia (he llegado a comer muchísimos).


 


La región de los Tuxtlas no solamente ofrece comida extraordinaria, también está llena de leyendas y de “magia blanca”, que es muy conocida en el municipio de Catemaco por ser curandera y por ayudar a muchas personas con diversas situaciones que enfrentan en su vida. La región tiene tanta conexión con la naturaleza que te hace no querer irte nunca de ahí.


 


Personalmente, y a lo largo de toda mi vida, me he identificado mucho con la región Olmeca, y ha sido tristísimo ver cómo han pasado las “guerras” en esa zona. He visto ciudades hermosas que, con el paso del tiempo y los estragos de algunos gobiernos que nos han metido delincuencia organizada, han decaído y les ha costado mucho trabajo salir adelante. Pero cuando volví a ir, me di cuenta de que poco a poco lo han ido logrando.


 


Las regiones de la Capital, Las Montañas y Sotavento te hacen enamorarte de su increíble clima y sus hermosos paisajes. La Capital es el corazón del Estado y a mí me encanta su estilo bohemio; soy fan del café y de la cultura que te lleva a otros mundos cuando vas a una librería y encuentras maravillas que te hacen enamorarte de la experiencia completa.


 


El Sotavento y Las Montañas, aunque tienen climas diferentes, están tan cerca que en una hora pasas de estar en una hermosa playa con mucho calor a estar en una montaña fría tomando un delicioso café y admirando la flora y fauna que estas regiones ofrecen.


 


Veracruz tiene cultura, playas, gastronomía impresionante, historia y todo tipo de flora y fauna. Estar recorriendo las carreteras del estado te hace olvidar un poco todo lo que nos han hecho y la manera tan descarada en la que nos han saqueado, nos han engañado y hasta han destruido nuestras carreteras.


 


Es imposible no sentir nostalgia y al mismo tiempo sentirse orgulloso de pertenecer a un lugar que ofrece todo, incluso ofrece una educación de primera; la cantidad y calidad de las universidades es tan buena que la máxima casa de estudios, la Universidad Veracruzana, ha aparecido entre las mejores del mundo.


 


El centro del estado se llena de vida con los estudiantes que llegan de todos lados y con tantas opciones para acudir a escuelas. De norte a sur la Universidad Veracruzana tiene tantas carreras y una matrícula enorme que permite que muchos de nosotros podamos entrar y acabar una carrera universitaria en las instalaciones.


 


Seguramente habría mucho que decir y escribir acerca de la política y la delincuencia que nos ha envenenado, pero desde el principio mencioné que no hablaría de eso y que trataría de hacer de este texto una lectura amena y, sobre todo, una lectura que te haga enamorarte del lugar en el que tal vez naciste, estudiaste, llegaste a trabajar o simplemente decidiste explorar. Espero que, así como yo, te sientas orgullosx también de pertenecer (aunque sea un poquito) a este bello lugar.

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