Soberbia e intolerancia

EXPRESIÓN LIBRE

Flor de Rocío Arrieta Méndez

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| 16 May 2024 - 08:28hrs

Según la psicología, la soberbia es una característica personal o una actitud de la persona que cree tener una posición de superioridad o de privilegios frente a los demás. También podríamos referirnos a una persona arrogante, altiva, vanidosa o prepotente. La actitud de la zacatecana Rocío Nahle en el primer debate en donde deja con el saludo al aire a Pepe Yunes, y en el debate del pasado domingo, donde al inicio del evento manifiesta su negativa para tomarse la foto oficial con los aspirantes a gobernador y las autoridades electorales locales, me deja perfectamente claro su nivel como persona. Esta actitud la ha acompañado notablemente desde que asumió en su momento la secretaría de energía en el gobierno del Obradorato.


Una de las virtudes que debe tener un servidor público es la de reconocer sus límites en el ámbito de conocimientos y experiencia en su campo de actuación. No está obligado a saberlo todo. Un gobernante debe tener el tacto, la capacidad y la sabiduría para rodearse de los mejores hombres y mujeres en todas las materias, sea de salud, educación, seguridad pública, entre otras.


La señora de zacatecas desde su arribo a esa secretaría de estado manifestó además de un total abuso de poder (acaba de hacerse pública la información donde se aprecia que solamente de viáticos durante su función erogó más de 2.3 MDP) su absoluta ignorancia en la materia y con atrevimiento dictó sus reglas para que sus colaboradores cumplieran sus caprichos y se dedicaran a administrar recursos públicos a contentillo.  Contratos amañados, adjudicaciones sin concurso y favorecimientos a empresas amigas sin experiencia. El resultado salta a la vista: Una refinería que no refina nada y que se ha triplicado en su costo de construcción. ¿Por qué lo hizo así?  Porque pudo y ella lo ordenó sin ningún contrapeso ni restricción de ningún ente fiscalizador y con el consentimiento y la venía del peor presidente que hemos tenido los mexicanos.


Pero no todo es culpa de ella. La culpa es de quien no la limitó, de quien le permitió cometer zendo daño y lesión a las finanzas públicas. Una corrupción sin precedente en el ámbito público. La señora de zacatecas le aprendió al tabasqueño todo lo malo y tomó lecciones intensivas de soberbia e intolerancia. No aceptan consejos de nadie, no respetan la ley porque la única ley válida para ellos es la que les dicta su convicción errónea de que son infalibles, de que no se equivocan y de que son los únicos dueños de la verdad.


Nunca más permitamos que la intolerancia y soberbia de nuestros gobernantes nos perjudique a tal grado que nuestros hijos paguen por el costo de nuestra omisión. Seamos parte fundamental del cambio institucional que tanto necesita nuestro país y nuestro Veracruz. Hagamos posible un mejor futuro para todos.


 

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