![]() | EL JUEGO PROFUNDOJorge Negroe |
| 05 Feb 2025 - 16:59hrs
Esta es como la 3era columna que le dedico a Donald Trump y a como pinta la cosa, parece que no será la última, como sea, daré un rápido repaso de lo que ha acontecido con este mandatario que se ha tomado muy enserio la “Doctrina Monroe”, premisa colonialista bajo la que Estados Unidos justifica su expansionismo, misma que puede resumirse con la frase: “América para los americanos” y aunque esta en un principio se refería al cese del intervencionismo europeo en nuestro continente, luego le dieron el giro de que todo América es de Estados Unidos, porque “AMÉRICA ES ESTADOS UNIDOS”… incluyendo el “antiguamente llamado” Golfo de México.
Y es que no es inocente este cambio de nombre al Golfo, ya que si Google comienza llamándolo así en sus mapas, dentro de pocos años habrá alterado más de 500 años de historia en una realidad que todo el tiempo están construyendo tanto los medios de comunicación como las redes sociales, permitiéndoles a los estadounidenses quizá navegar impunemente las aguas territoriales y explotar el petróleo submarino, posibilidad intransigente pero para nada imposible.
De las anexiones de Groenlandia, Canadá y el Canal de Panamá ni hablamos, demagogia basada en la “Doctrina Monroe” que le permitió hacer el ruido suficiente para que pocos notaran la aprobación de muchas otras leyes propuestas por Trump. Y es justo con una de estas naciones, con quien, (además de México) a Estados Unidos le tocará organizar el próximo Mundial de Futbol. El cual, aunque pareciera estar en riesgo, en realidad no lo está, pues este mega evento deportivo tiene el suficiente peso económico y mediático como para realizarse, aunque eso sí, todo parecerá “recaer” sobre los empresarios estadounidenses (que ya se están relamiendo los bigotes), ya que Trump no está en el mejor momento en la relación con los otros dos países organizadores.
Uno de los ataques fuertes del presidente estadounidense es en el campo económico, al anunciar fuertes cobros arancelarios del 25% contra México y Canadá, así como un 10% a China (no es tonto, no arremete tanto contra el gigante oriental), a lo que los mandatarios de estos países, Claudia Sheinbaum y Justin Trudeau, respectivamente respondieron con el “principio de reciprocidad” imponiendo igual porcentaje de impuestos a los productos estadounidenses. Al ver tal disposición, Trump negoció la suspensión temporal de los aranceles a cambio de mayor presencia militar en sus fronteras norte y sur con el fin de evitar el paso del fentanilo y migrantes (sí, de migrantes que pudieran primero entrar a Canadá y luego quisieran ingresar a los Estados Unidos, cuando claramente lo pasarían mejor en el país de la hoja de maple).
De este trato la mejor “alternativa” la obtuvo México, al lograr que Trump evite el tráfico de armas de alto poder hacia nuestro país. Así le convenía más a Sheinbaum que va iniciando su periodo y tendrá que seguir lidiando con el Presidente estadounidense todavía cuatro años más (si es que no se reelige de nuevo Trump), por su parte Trudeau va de salida y deja el problema a quien lo sustituya.
Otro punto que hay que tomar en cuenta es que no es la primera vez que Trump aterroriza con aranceles a México, ya que en su mandato anterior trató de imponer cuotas arancelarias del 25% al acero y 10% al aluminio durante 2018. A lo que Enrique Peña Nieto, entonces Presidente de la República, agregó también impuestos del 10% al 25% tanto al acero estadounidense como a la carne de cerdo, quesos, manzanas, papas, berrys y licor estadounidense. Logrando que en 2019 hubiera otra negociación para parar estos aranceles, con el acuerdo de que Peña Nieto buscaría parar a los inmigrantes en nuestra frontera sur.
El asunto con los aranceles es que son impuestos a la exportación, mismos que al aumentar su costo provocan que los importadores deban aumentar el precio de los productos al traspasar una parte de ese pago extra a los consumidores finales, tanto mexicanos como estadounidenses. Además, tanto México como Estados Unidos tienen una dependencia comercial muy fuerte a partir del Tratado de Libre Comercio, ya que más del 80% de nuestras exportaciones van dirigidas al norte, mientras que hay cadenas de suministros de industrias estadounidenses que utilizan mano de obra o materia prima mexicana, como la de las autopartes que cruzan las fronteras varias veces antes del ensamblaje final.
Por su parte, China no se tomó tan bien la imposición de impuestos contra ellos, pues esos si entraron en vigor esta semana, respondiendo con una serie de contramedidas contra empresas estadounidenses e importaciones de productos críticos. Destacando una investigación antimonopolio contra Google. Tal como la que realizó Estados Unidos contra Tik Tok, la cual busca obligar a esta empresa china a vender la gran mayoría de sus acciones a empresarios tecnocráticos estadounidenses.
Trump justificó estas medidas contra el país gobernado por Xi Jinping argumentando que no han detenido la exportación de fentanilo y otras sustancias químicas a territorio norteamericano. Recordemos además que muchos productos chinos ya sufrían aranceles del 10 al 25 por ciento.
En esta “guerra de aranceles” acaba de entrar Ecuador, que siguiendo la premisa de que “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”, aprovechó la mala relación que tiene con México debido al asunto del ex vicepresidente Jorge Glas, quien fue sustraído ilegalmente de la embajada mexicana en Quito en abril del 2024. Para que el presidente ecuatoriano Daniel Noboa anunciara la imposición de un arancel del 27% a las importaciones desde México, que son principalmente medicamentos.
Esto a menos que se firme un “tratado de libre comercio” entre Ecuador y México, mismo que solo beneficiaría al país sudamericano ya que nuestra nación solo obtiene un 0.4% anual del total de importaciones, las cuales se reducen, por un lado a insecticidas, químicos y bombas para líquido. Y por el otro lado a jugadores de futbol, ya que en esta visión capitalista del mercado global, los jugadores son también considerados materia prima para las empresas que manejan los clubes de futbol.
En México hoy juegan 6 ecuatorianos divididos entre 3 equipos, siendo Andrés Micolta y Ángel Mena en el Pachuca; Jefferson Intriago, Jordan Sierra y Willian Vargas en Mazatlán así como Ayrton Preciado y Jonathan Perlaza en el Querétaro. Respecto a futbolistas mexicanos en Ecuador, nos referiríamos únicamente de 4: Edson Resendez, Gerardo Espinoza, Gabriel Pereira y José Juan “Gallito” Vázquez, todos cerca del final de sus carreras y agrupados en el mismo equipo, el Club Sociedad Deportiva Aucas de la Serie A de Ecuador.
Así, podríamos hablar de un ida y vuelta arancelario entre Trump, Sheinbaum y Trudeau, un pase filtrado a Ecuador con su intento de imponer impuestos sobre las importaciones y un tiro a la portería estadounidense por parte de China.